viernes, junio 19

19 El Complejo de Nubes Moleculares de Orión

FECHA GALÁCTICA: 7 de junio de 3301
DISTANCIA AL SISTEMA SOLAR: 1.289 años luz


El viaje desde la nebulosa Cabeza de Bruja hasta las inmediaciones del Bucle de Barnard se nos ha hecho corto. El alcance de más de 30 años luz del motor de salto de la "Astrea" y nuestra determinación de detenernos en los sistemas solamente cuando haya planetas que merezcan realmente la pena ha hecho que lleguemos antes de lo esperado. Estamos en realidad ante un conjunto de nebulosas que se arremolinan muy juntas en el sector de Orión. Unos doscientos años luz antes de llegar al Bucle de Barnard están las nebulosas de Orión y del Corredor, tan juntas que parecen una sola. Un poco después encontramos la de la Flama, a escasos cincuenta o sesenta años luz del Bucle de Barnard. La nebulosa Cabeza de Caballo está justo detrás del Bucle de Barnard. Y también esta cerca la nebulosa Messier 78, aunque algo elevada en el plano de la galaxia con respecto al Bucle de Barnard.

Un planeta aún en periodo de formación, pero rico en minerales y por tanto aprovechable para la humanidad.

Estamos en el sistema HR 1820 y disfrutamos de la vista del enorme Bucle de Barnard mientras escaneamos un planeta rico en minerales. El sistema también incluye una estrella de neutrones y otros planetas de interés, así que nos lleva un tiempo seguir avanzando. Conforme nos vamos acercando al sector, el Bucle de Barnard se ve más y más grande, y nos encontramos con planetas con biosferas valiosas, entre ellos un enorme planeta acuático con anillos que podría ser un buen candidato para terraformación.

Un planeta acuático junto al Bucle de Barnard en todo su espledor.

DISTANCIA AL SISTEMA SOLAR: 1.299 años luz

En el siguiente sistema nos encontramos una supergigante blanco-azulada con un planeta en órbita tan próxima que al acercarnos para escanear su superficie la temperatura de la nave alcanza límites peligrosos. Ni que decir tiene que el planeta, barrido por una intensísima radiación, es un desierto yermo y sin atmósfera desprovisto de posibilidades para la vida.

En el sistema HR 37660 encontramos un planeta demasiado cerca de su estrella.

DISTANCIA AL SISTEMA SOLAR: 1.300 años luz

Dos sistemas estelares de gran magnitud son los responsables de iluminar con su radiación la nube de polvo estelar que conocemos como Messier 78. Tiene la apariencia de una nube azulada cruzada por otra nube negra de aspecto fantasmagórico.

La nebulosa Messier 78.

DISTANCIA AL SISTEMA SOLAR: 1.306 años luz

La Gran Nebulosa de Orión, también conocida por NGC 1976, es una de las más brillantes del sector. Su color intensamente rojo la hace destacar especialmente entre todas las demás. Junto a ella está la nebulosa del corredor, que en realidad son tres nubes azuladas muy juntas catalogadas como NGC 1973, 1975 y 1977 y separadas por regiones oscuras.

Las nebulosas de Orión y del Corredor.

DISTANCIA AL SISTEMA SOLAR: 1.414 años luz

La nebulosa de la Flama está muy cerca de una de las estrellas que forman el cinturón de la constelación de Orión. Su nombre lo recibe por el aspecto de una llama ardiente, con colores que van desde el amarillo al naranja intenso. Su proximidad al inmenso Bucle de Barnard, sin embargo, hace que pase un poco desapercibida.

La nebulosa de la Flama, prácticamente al lado del Bucle de Barnard.

DISTANCIA AL SISTEMA SOLAR: 1.525 años luz

Atravesamos el Bucle de Barnard para alcanzar las proximidades de la nebulosa Cabeza de Caballo. Esta es una nebulosa oscura, que solo es visible gracias a que tiene justo detrás otra nebulosa de emisión de color rojizo, la IC 434. Solo si nos situamos en la orientación adecuada somos capaces de ver la forma oscura de la nebulosa ante el fondo rojizo de su nebulosa vecina.

La nebulosa Cabeza de Caballo, última de las nebulosas de este sector.

Dando por concluida nuestra segunda etapa de la expedición, ahora la "Astrea" pone rumbo hacia la nebulosa California. Dejamos atrás las nebulosas recién visitadas en el sector de Orión, y contemplamos un espectáculo singular conforme nos alejamos.

Conforme nos alejamos del sector de Orión, podemos ver todas las nebulosas en conjunto.

martes, junio 16

18 Expedición interestelar Gran Sirio

FECHA GALÁCTICA: 4 de junio de 3301
DISTANCIA AL SISTEMA SOLAR: 267 años luz


El viento solar es especialmente intenso. Temperatura 63%. Y eso a pesar de que los escudos, armas, y demás sistemas que no esperamos usar están desactivados para evitar que aporten calor adicional a la nave y gasto de energía innecesario. La operación de recarga de combustible nunca es una rutina. Si arriesgas demasiado la nave sufrirá daños en los sistemas por exceso de temperatura. Si eres conservador el proceso de recarga será lento y te robará varios minutos, que al cabo de cientos o incluso miles de saltos al final de la expedición se traducen en horas desperdiciadas.

Recargando combustible en un sistema binario.

- Carga completa, comandante.
- Cerrando colector de combustible. Rumbo a HIP 27993. Máxima potencia a impulsores.

Los datos arrojados por el escáner avanzado al llegar a este sistema solo han mostrado un pequeño cinturón de asteroides y varios planetas de aspecto rocoso, a los que no merece la pena realizarles un escaneo detallado. En esta expedición, más ambiciosa que las anteriores, tratamos de recorrer un numeroso grupo de nebulosas situadas a media distancia del sistema solar y en dirección al borde exterior de la galaxia. Los objetivos principales son las nebulosas Cabeza de Bruja, Bucle de Barnard, Cabeza de Caballo, Flama, Orión, Corredor, Messier 78, California, NGC 7822, Caverna, Trompa de Elefante, Norteamérica, Pelícano, Región Sadr y Velo.

Además, la casualidad ha querido que la corporación Sirius haya lanzado un llamamiento a todos los exploradores para embarcarse en una misión de exploración que han llamado "Expedición Interestelar Grand Sirius". Así que nos hemos apuntado y pretendemos hacer el recorrido en el plazo de cuatro semanas que ha marcado la corporación. Esto hace que debamos ser cuidadosos con el tiempo empleado, y hemos decidido que solamente escanearemos las estrellas del sistema que no estén muy alejadas, estrellas de neutrones, agujeros negros y solo aquellos planetas o satélites que sean interesantes.

La pequeña estrella de neutrones parece un punto situado a la izquierda de la gigante blanco azulada.

El sistema HIP 27993 nos permite recopilar datos de una pequeña estrella de neutrones en órbita cercana a una gigante blanco azulada. El contraste entre ambos cuerpos celestes es tremendo. Pero de nuevo, no nos detenemos aquí: apenas hay nada más de interés en el sistema. Nuestra próxima parada será la gran estrella Betelgeuse.

DISTANCIA AL SISTEMA SOLAR: 498 años luz

Betelgeuse, uno de los hombros de la constelación de Orión, es una estrella catalogada como supergigante roja. Sus dimensiones descomunales se acentúan cuando encontramos un planeta en una órbita muy próxima a la estrella. Si el Sol tuviera el tamaño de Betelgeuse, su superficie llegaría hasta la órbita de Marte...

Un planeta en órbita cercana a Betelgeuse.

Estamos terminando de escanear los planetas del sistema y me pregunto cómo vamos respecto de nuestro primer objetivo, la nebulosa Cabeza de Bruja.

- ¿A qué distancia estamos de la primera nebulosa, Nakamura?
- A menos de cuatrocientos años luz, comandante.
- Llevamos buen ritmo... ¿cual es nuestro próximo punto de ruta?
- El sistema HIP 29630 y seguidamente HIP 28202. Los informes preliminares de su espectro indican que el primero cuenta con una agujero negro y una estrella de neutrones y el segundo con un agujero negro.
- Excelente, nos llevaremos de allí unos datos valiosos. En marcha.

DISTANCIA AL SISTEMA SOLAR: 510 años luz

Encadenamos un par de sistemas con agujeros negros, cuya exploración siempre es un momento de tensión y de peligro. Un descuido, un paso en falso, y la negrura definitiva nos atraerá de manera irreversible. Descubriríamos los misterios que se ocultan tras el horizonte de sucesos, pero no podríamos contárselos a nadie...

Un agujero negro siempre es un fenómeno peligroso y fascinante a la par.

Para obtener imágenes con la cámara autónoma que permitan observar con nitidez los efectos de la extrema gravedad sobre la luz, nos situamos de forma que el agujero negro quede entre algún fenómeno visual (una nebulosa, la Vía Láctea, etc) y la cámara. De esta manera la deformación que sufre la trayectoria de los fotones al pasar cerca del horizonte de sucesos provoca que nos llegue una imagen deformada, prácticamente invertida, de lo que hay al otro lado de la singularidad.


El efecto de la luz que pasa por las cercanías de la singularidad es lo único que permite verla...

- Comandante, no parece haber ninguna otra singularidad en la ruta hasta llegar a Mintaka.
- Pues vamos a Mintaka. Me han dicho que el agujero negro que hay allí es de tamaño considerable.

DISTANCIA AL SISTEMA SOLAR: 692 años luz

Mintaka. La estrella que da nombre al cinturón de Orión. En realidad se trata de un sistema múltiple que comprende varias estrellas. La principal, de cerca de cien veces la masa del Sol y muy luminosa (90.000 veces la luminosidad del Sol) es una enorme estrella azulada de la secuencia principal. La orbitan otras estrellas enanas marrones y varios planetas.

El agujero negro de Mintaka, observado con la Vía Láctea detrás, es de los más espectaculares que hemos visto.

Pero si algo cabe ser destacado del sistema Mintaka es el agujero negro que tiene un tamaño inusualmente grande. Orbitado curiosamente por un pequeño planeta rico en minerales, observar este fenómeno de cerca es uno de los momentos más especiales de este primer tramo de la expedición.

Mientras analizamos un planeta constatamos nuestra cercanía a nuestro primer objetivo: la nebulosa Cabeza de Bruja.

Y mientras escaneamos el planeta más alejado de la estrella principal, comprobamos que la nebulosa Cabeza de Bruja, el objetivo de este primer tramo de la expedición, ya queda muy próxima.

DISTANCIA AL SISTEMA SOLAR: 896 años luz

Al fin. La nebulosa Cabeza de Bruja está a nuestro alcance. También conocida como IC 2118, o NGC 1919, se cree que probablemente es una nube de gas iluminada por la cercana supergigante azul Rigel. De ahí su tenue color azulado. Hemos elegido el sistema SYNUEFE HN-R D5-13 para observarla de cerca, y mientras realizamos un escaneo detallado de los planetas con algún interés nos deleitamos en la contemplación de semejante espectáculo de color.

Observamos de cerca la nebulosa Cabeza de Bruja mientras escaneamos un gigante gaseoso de un sistema cercano.

- Y con esto concluye el primer tramo de la expedición, subteniente. Ahora, ¡a por el Bucle de Barnard y las nebulosas vecinas!

La "Astrea" pone rumbo al Bucle de Barnard






martes, junio 9

17 Haciendo dinero de verdad

FECHA GALÁCTICA: 27 de mayo de 3301

- ¿Comandante? -la subteniente Nakamura se aparta el mechón de pelo teñido de azul eléctrico de su ojo izquierdo y lo coloca tras la oreja.
- ¿Sí?
- He estado revisando nuestras cuentas...
- Cómo no... ¿no tiene usted alguna afición a la que dedicarse cuando no está de servicio? -la miro levantando la ceja izquierda, temiéndome la contestación...
- Ehm... ¿preocuparme de nuestras finanzas? Alguien tiene que hacerlo al fin y al cabo...
- Está bien, dispare. Tiene toda mi atención.

Dejo de mirar la holopantalla del bar, donde retransmiten la última carrera de Altair, para girarme hacia ella, y la observo con detenimiento mientras habla. En el entorno seguro de la estación Hoard Orbital, y no estando de servicio, ha prescindido del habitual traje de vuelo y viste un pantalón de cuero negro con botas militares a media caña, una camiseta blanca sin mangas que deja ver unos brazos musculados con tatuajes en los hombros y un chaleco negro con varios bolsillos e insignias varias cosidas en un patrón aparentemente aleatorio. Tiene un aspecto bastante más joven con este atuendo, casi intimidatorio, como una guerrera urbana que hubiera perdido a su pandilla. No se permite portar armas en Hoard Orbital, pero su aspecto no hace pensar que necesite una para defenderse...

- ¿Lo ha entendido? -concluye satisfecha y me mira expectante.
- ¿Qué?, um... sí, claro... no parece mala idea. ¿Puede repetir las líneas generales?

Doy un sorbo al vaso de ron helado y saboreo el tono dulzón mientras, esta vez sí, presto atención a mi primer oficial.

- La idea es dar un salto cuantitativo combinando nuestra actividad habitual de cazarrecompensas con las misiones comunitarias que de vez en cuando salen ofertadas. Según mis cálculos uniéndonos a una de esas misiones podemos pasar de nuestra media de cinco millones de créditos semanales a doblar esa cantidad. Actualmente está ese llamamiento de incremento de seguridad en Ceti...
- Me parece una buena idea. En definitiva solo se trata de hacer nuestro trabajo y aprovechar una bonificación extra.
- Además no tendríamos que movernos de nuestro territorio de caza, salvo para entregar los datos de  confirmación de eliminación de los delincuentes.
- Cierto, incluso podemos hacer ese último trámite con la "Astrea": con su capacidad de salto llegaríamos allí en apenas cuatro saltos, en lugar de los doce que necesitaríamos con la Vulture.
- Una gran idea, comandante. ¿Cuando empezamos?
- ¿En cuanto me acabe esta copa?
- Excelente, voy a cambiarme...

La joven se levanta y la observo alejarse, sumido en mis pensamientos. Estos días de descanso tras las semanas de infatigable búsqueda de los artefactos de origen desconocido me han hecho reflexionar. Íbamos de camino a hacer un viaje a la nebulosa California cuando nos embarcamos en aquella tarea y tuvimos que cancelar la expedición a medio camino. Y siento aún la picazón de realizar una expedición seria que nos lleve a explorar las nebulosas cercanas. Quizá tras esta misión tengamos tiempo por fin.

Ponemos rumbo a uno de los puntos de extracción de recursos del sistema Una, como de costumbre.

En el anillo, la rutina de combate se repite durante varios días. Las naves pirata ya nos tienen en su particular lista de los más buscados. Es habitual que nada más entrar en el sector nos seleccionen como objetivo y comiencen a atacarnos, a menudo con alguna frasecilla ingeniosa como saludo...

- Estaba buscando algo que matar y mira quien ha aparecido.

La Python está bien armada, y la tripulación sabe lo que hace. Sin embargo la "Fajadora" hace honor a su nombre y sus escudos aguantan el castigo de manera admirable. En poco tiempo, los piratas se olvidan de los chistes y comienzan a sudar tinta.

Una Python pirata recibe lo suyo y lo del vecino. No saldrá de una pieza tras el combate con la "Fajadora".

Al día siguiente es una Federal Dropship la que se lanza contra nosotros con todas sus armas rugiendo. Es un mal momento, pues precisamente estamos combatiendo a una Anaconda con muy malas pulgas y ahora con las dos naves encima podemos pasar un mal rato. Tenemos que hacer uso de algunas células de recarga de escudos, pero en general no pasamos ningún apuro: los restos de la Federal Dropship se mezclan con los de la Anaconda. Sus recompensas también.

Una nave oporunista nos ataca aprovechando que estamos enzarzados en otro combate.

Tras un par de días, acumulamos cinco millones de créditos en recompensas. Es una buena suma, y dado que en una misión comunitaria la bonificación que se paga es en función de una comparativa con la contribución del resto de participantes, calculo que estará seguramente en la media de aportación, entre el 40% y el 70% probablemente. Aunque la misión finaliza el 1 de Junio, no es cuestión de correr riesgos y encontrarnos con que ha finalizado antes de tiempo por haberse alcanzado los objetivos. Hora de aparcar la "Fajadora" y coger la "Astrea" para ir a entregar los datos.

La "Fajadora" ha cumplido excelentemente su cometido. Es hora de darle un descanso.

En tan solo cuatro saltos nuestra Asp Explorer nos lleva hasta la estación en la que hay que apuntarse a la misión comunitaria "Iniciativa de seguridad en Ceti". Impacientes, conectamos con el tablón de anuncios y comprobamos con alivio que aún no ha finalizado. De hecho quizá aún queden uno o dos días al ritmo que está subiendo la cuenta y los objetivos van cumpliéndose.

- Mire comandante, llevan unos diez mil doscientos cuarenta y cuatro millones y participan aproximadamente unos cinco mil comandantes... eso da una media de dos millones por comandante y nosotros vamos a entregar cinco. Probablemente estemos en el 40%.
- Tclingg...
- ¿Otra vez eso?... estoy segura de que es algún tipo de chiste relacionado con el dinero, pero no lo pillo...

Al llegar a la estación, la misión ya está en marcha y las recompensas van creciendo conforme se alcanzan objetivos.

Entregamos nuestros datos de eliminación y, tal como Nakamura había calculado, nos situamos directamente en el 40%. Sin embargo, y dado que faltan aún bastantes fondos por cubrir, podríamos bajar al 70% si nos estancamos ahí.

- Nakamura, ¿le damos a la "Astrea" un poco de marcha?
- Pero... no está optimizada para el combate, la equipamos para exploración.
- Lo sé, pero al final le pusimos armas y escudos decentes para evitar sustos innecesarios. Nos vendrá bien probarla en circunstancias de combate y saber sus límites.
- Ciertamente, suena razonable comandante.

Al final, la "Astrea" contribuyó con otros dos millones a nuestra cuenta particular en la misión, para un total de siete millones de créditos. Eso nos mantuvo en el 40% y al alcanzarse todos los objetivos, la bonificación para nuestro ranking fue de seis millones. Tal como Nakamura había planificado, en esta semana nuestros ingresos brutos han sido de trece millones de créditos. Dinero de verdad.

lunes, junio 1

16 Artefactos de origen desconocido... o no

FECHA GALÁCTICA: 4 de mayo de 3301


La nave hace honor a su nombre, y como un buitre nos desplazamos lentamente en amplios círculos, en los alrededores de uno de los planetas del sistema 109 Virginis. Mantenemos la mínima velocidad de supercrucero y permanecemos atentos a las señales que nos indican presencia de objetos en el espacio normal. Llevamos ya varios días patrullando el sistema, siguiendo instrucciones del grupo de comandantes que se han ido uniendo a la causa común para investigar la existencia de unos artefactos de origen desconocido. Al parecer ya ha habido un primer contacto y tenemos confusas imágenes preliminares y datos sobre los convoyes que los transportan.

Sin ningún lugar a dudas, y a pesar de la mala calidad de la imagen, el artefacto no parece hecho por el hombre

- Comandante, otra señal de fuerte intensidad.
- La veo Nakamura, preparada para abandonar la velocidad de supercrucero.

Hemos perdido la cuenta de las intercepciones realizadas. Llevamos varios días de incansable búsqueda, de momento sin resultado. Hemos sido informados de que los convoyes militares de la Armada de la Federación que transportan dichos artefactos están bien defendidos, por lo que debemos centrarnos en las señales fuertes, e ignorar las débiles o desconocidas que de ningún modo nos llevarán a un grupo numeroso de naves de gran tamaño como el que estamos buscando.

Uno de los múltiples convoyes de la Armada de la Federación que hemos investigado

Pero en las señales de intensidad fuerte la mayor parte del tiempo nos encontramos convoyes civiles de mercantes, con o sin escolta, algunos equipos de cazarrecompensas, y sobre todo, piratas y contrabandistas tendiéndoles trampas a los incautos. Uno de los trucos típicos es dejar como cebo algunos contenedores valiosos: oro, reliquias de IA, etc. Si cometes el error de acercarte y activar el recolector de carga, se te echan encima como una manada de lobos.

- Descontectando sistemas... navegación silenciosa en tres, dos, uno, activando. Comandante, detecto múltiples contactos de gran tamaño en los sensores. Identificaciones de la Armada Federal...
- Excelente Nakamura... veamos si al fin hemos dado con ellos o es otro de esos convoyes que transportan esos minerales exóticos.

Y es que hasta el momento hemos encontrado algunos convoyes militares fuertemente armados que inicialmente coinciden con la descripción dada, pero una vez seguidos sigilosamente y analizada su carga, hemos descubierto que en lugar de transportar esos supuestos artefactos de origen desconocido transportan generalmente pequeñas cantidades de minerales raros y valiosos como el Hafnio y/o la Painita.

Hafnio 178, un material peligroso usado en armas de destrucción masiva

La Painita es una gema extremadamente rara, muy valorada en joyería

Las naves se aproximan a nuestra posición. Nos mantenemos inmóviles, con todos los sistemas apagados salvo sensores y soporte vital, la condensación haciendo cristalizar la humedad en la periferia de los ventanales del puente. De nuevo advierto una configuración de escolta estándar como tantas veces hemos visto: una Lakon Type 9 flanqueada por dos naves de clase Anaconda formando el núcleo del convoy, y en vanguardia una Federal Dropship, que seguro irá cargada de infantes de marina, y tres Vulture que patrullan agresivamente el perímetro.

- Comandante... detecto algo raro. Parecen comunicaciones entre las naves, en lugar de usar enlace directo láser, están emitiendo en banda ancha. Y además sin cifrar.
- ¿Cómo?... deben tener algún problema para violar el protocolo de comunicaciones de esa forma. Escuchemos lo que dicen...

El transporte Lakon Type 9 comienza a emitir en banda ancha sin cifrar...

"Aquí transporte, tengo un par de problemas en sistemas menores, aunque seguimos operativos para continuar la misión."

- En efecto... seguro que una de las averías es en el sistema de comunicaciones. Acerquémonos y preparemos el escáner de carga. Con suerte nuestro análisis pasa desapercibido como otro problema en sus sistemas.

"Por cierto, ¿alguien ha preguntado qué es esta cosa? Todo lo que nos han dicho a nosotros es que no hagamos preguntas."

Debido a algún fallo en los sistemas de la nave de transporte, podemos escuchar sus comunicaciones

Cuando escuchamos eso, Nakamura y yo nos miramos en silencio y sentimos el flujo de adrenalina: hemos dado finalmente con un convoy que transporta un artefacto de origen desconocido.

¡Bingo! ¡la nave transporta uno de esos artefactos!

El análisis de carga lo confirma: entre otras mercancías figura una como artefacto desconocido. Aprovecho para revisar los subsistemas de la Type 9 y compruebo que en efecto varios módulos de la nave han recibido daños... ¿un ataque reciente?. La respuesta me golpea de inmediato: mientras aún estoy comprobando el estado de los sistemas, veo claramente como el estado de la compuerta de la bodega de carga pasa del 100% al 95%.

- ¿Qué carajo está pasando en esa nave? Está sufriendo daños a pesar de que no está recibiendo ningún ataque... ¡algo la está machacando poco a poco desde dentro!
- Quizá sea esa cosa que transporta -dice Nakamura con cierta aprensión. Tal vez sea mejor no mezclarse en esto comandante...

Permanezco en silencio un buen rato, valorando la situación. Por un lado, soy un ciudadano de la Federación con una excelente reputación y un grado militar distinguido, atacar el convoy para arrebatarles el artefacto sería un acto criminal despreciable, aunque todo esto huela a conspiración gubernamental. Además ese cacharro parece peligroso: aunque lo recuperemos, podría ser nuestra perdición. Y eso sin mencionar la enorme potencia de fuego que este convoy puede concentrar en nuestra nave. Por otro lado, la curiosidad de saber qué hay detrás de este misterio me corroe, por no hablar de la indignación que me produce que la Federación ande ocultando descubrimientos de importancia a sus ciudadanos y transportando ante nuestras narices objetos que deberían ser analizados por la comunidad científica de toda la humanidad. Finalmente, me decido por un plan que contempla varias posibilidades.

- Pongamos distancia con el convoy y desactivemos la navegación silenciosa. Activemos de nuevo todos los sistemas y sigamos al convoy a distancia, pero listos para actuar. Con suerte la compuerta de la bodega de carga seguirá sufriendo daños y la carga saldrá por sí sola...

Nakamura asiente, pero no parece muy contenta.

- Subteniente, hable con franqueza.
- Comandante, esto me da mala espina.
- Ya... veamos qué ocurre.

Pasan los minutos mientras seguimos a las naves federales a distancia. Nuestros sistemas se cargan por completo y de vez en cuando compruebo el deterioro en los sistemas de la Type 9 que transporta el artefacto. Lamentablemente, la compuerta de la bodega de carga no ha sufrido más daños, por lo que no parece que vaya a sufrir un malfuncionamiento que deje escapar la carga. Y entonces ocurre lo que me temía: las naves se preparan para un salto y hay que tomar una decisión: atacar ahora o dejarles escapar y perder la oportunidad de recuperar uno de esos artefactos.

- Desplegando armamento.
- Comandante...
- Objetivo principal: los impulsores de esa Type 9
- Pero...
- ¡Obedezca Nakamura!

El combate comienza bien. Atacamos a distancia desde la retaguardia, cuando el piquete compuesto por la Federal Dropship y las tres Vulture están fuera de alcance y casi a punto de saltar, por lo que nos enfrentamos "solo" a la nave de carga y las dos Anacondas. Las amenazadoras líneas de una de las Anacondas se hace visible en toda su longitud cuando comienza una deriva a babor para encararnos. Comienza a disparar contra nosotros, pero nuestros láseres de pulsos se concentran incansablemente en la Type 9, cuyos escudos bajan de intensidad peligrosamente. La segunda Anaconda se une al combate, y con las tres naves enemigas ya a media distancia nuestros escudos comienzan a sufrir lo suyo...

- ¡Célula de recarga de escudos!

El casco de la Type 9 comienza a recibir directamente los primeros impactos y le hago una señal a Nakamura, que responde de inmediato.

- ¡Soltando lapa!

El pequeño dron abandona nuestra nave en dirección a la nave de carga y aprovecho para poner distancia y dar un respiro a nuestros escudos, que acaban de consumir otra de nuestras células de energía.

- ¡Comandante, las defensas de punto del objetivo han destruido al dron!
- ¡Maldita sea no las había tenido en cuenta!

Es un error que nos costará caro. Las defensas de punto de la Type 9 pueden derribar los drones lapa que le envío para cortocircuitar la compuerta de la bodega de carga y recuperar el artefacto, lo que significa que la única posibilidad que me queda para ordeñar esa vaca lechera es acercarme y disparar directamente sobre la compuerta para dañarla con fuego preciso de nuestros láseres de pulsos.

- Bueno Nakamura, todo o nada.
- No aguantaremos mucho.
- Tenemos una posibilidad: esa Anaconda de estribor ha quedado rezagada, ahora solo tenemos que aguantar el fuego de una Anaconda y la Type 9...

La joven aprieta los labios y se ajusta la cinta de la cabeza cuyo curioso nombre no soy capaz de recordar. Vamos a intentarlo.

Los láseres no dejan de impactar en nuestra nave mientras nos acercamos y gastamos nuestra última célula de recarga de escudos. La Type 9 se revuelve con una facilidad sorprendente para su tamaño, haciéndome realmente difícil que haga blanco en la compuerta de carga, pero finalmente logramos posicionar a la "Fajadora" en una posición claramente ventajosa. Estamos recibiendo ya impactos en el casco, pero la Type 9 tiene al descubierto su vulnerable tripa y empiezo a disparar a la compuerta de la bodega furiosamente.

- ¡No comandante, ya es suficiente, la va a...

Demasiado tarde. Petrificado, descubro que en mi entusiasmo he acabado fundiendo la compuerta al fuselaje de la nave. Sí, ha quedado destruida, pero de ahí no saldrá carga alguna.

- ¡Casco al 50% comandante! ¡fallo en el impulsor de babor!

No tengo tiempo de lamentarme: a duras penas controlo la nave y con graves daños la alejo del calor de la batalla, perseguido por la Anaconda. Atrás queda la Type 9, con los impulsores destruidos, a la deriva en el espacio.

- Ya solo nos queda una última posibilidad: destruir la nave.
- Eso no funcionará, la explosión destruye toda la carga y lo sabe, comandante.
- A estas alturas mearía en una bujía si pensara que sirve de algo...

Tiro fuertemente de la palanca y acelero a máxima potencia con la intención de cruzarme con la Anaconda lo más rápido posible para permanecer en su zona de disparo tan solo unos segundos y alcanzar la Type 9, y entonces ocurre.

- ¡Cañón de plasma!
- ¡Maniobras eva...!

Es un impacto directo. El ruido de metal retorciéndose es ensordecedor y la cúpula revienta en mil pedazos, quedando expuestos al vacío. Nuestras viseras se bajan automáticamente y controlamos el tiempo de oxígeno: 7:30 minutos.

- Nakamura, una pasada sobre la Type 9 y rompemos a babor para esquivar a la segunda Anaconda, si el artefacto sobrevive a la explosión daremos la vuelta y lo recogeremos, y si no, continuamos y regresamos a la estación.
- De acuerdo comandante. Umaku ikeba bakuhatsu...

No tengo tiempo de preguntarle qué demonios ha dicho. En cuanto estoy a distancia abro fuego sobre la Type 9. Uno de los láser falla enseguida, sobrecalentado y averiado. No le puedo pedir más a este pájaro en este estado. Afortunadamente, la Type 9 está muy tocada y antes de llegar a los 500 metros de distancia explota en mil pedazos. Ansioso, echo un vistazo a los sensores esperando ver algún contacto identificado como contenedor... pero me engaño a mi mismo. Nada. Solo metal retorcido.

Es hora de retirarse a lamerse las heridas antes de que el oxígeno se nos agote

No hago ningún comentario. Nos alejamos y pasamos a velocidad de supercrucero, camino de Melvill Gateway para reparar los daños y tomarnos unos días de descanso. Nos los merecemos.

Mirándolo por el lado bueno, en todos estos días hemos conseguido varios millones de créditos en recompensas gracias a los forajidos que nos hemos ido encontrando en las señales sin identificar de intensidad fuerte, así que no podemos dar por perdido todo es tiempo. Tras informar al comandante Arcannon de nuestro encuentro fallido, nos comunican que otros han tenido más suerte en estos días y tenemos ya varios artefactos con los que experimentar. Los científicos independientes ya están trabajando en las extrañas señales que emiten los inquietantes artefactos, de factura claramente alienígena.

Al fin imágenes claras de estos misteriosos artefactos.

¿Qué son? ¿sondas como las que nosotros enviamos a explorar otros planetas, tal vez? ¿quizá algún tipo de baliza como las que nosotros mismos usamos para identificar nuestros sistemas habitados? ¿serán tal vez algún tipo de arma? ¿un dispositivo de terraformación? ¿un simple dron? ¿pueden ser los Thargoid espiándonos? Las respuestas no llegarán pronto, ni sin un gran esfuerzo por parte de la comunidad científica. Permaneceremos atentos a sus progresos... pero nosotros tenemos nuestros propios asuntos de los que encargarnos.



viernes, mayo 22

15 Rumores, rumores

FECHA GALÁCTICA: 1 de mayo de 3301


En lugar de la proyección holográfica habitual, es un desgastado cartel metálico amarillo y negro el que advierte de la obligatoriedad de usar botas magnéticas en todas las dependencias de la pequeña estación. Alguien ha serigrafiado con láser una obscenidad sobre el gastado cartel, que está remachado junto a la puerta que comunica el hangar con las dependencias interiores. Desde el amplio ventanal del puente de la "Astrea" se puede ver el aspecto descuidado que presenta el hangar conforme la plataforma se desplaza y alcanza su lugar, haciendo que la nave quede finalmente en reposo con un estruendo metálico.

Tras el viaje de prueba con la nave por el sistema Solar, hemos planeado una pequeña expedición a la nebulosa California, pasando por Pléyades. Pero antes de empezar nuestro viaje he invertido seis millones de créditos en mejoras adicionales, para hacerla menos vulnerable y con capacidad de combate. La sensación de pilotar una nave completamente desarmada me sigue causando una sensación de vulnerabilidad que me resulta difícil de soportar. Es la misma sensación que me recorre ahora la espalda, como un escalofrío, mientras estoy a punto de salir de la nave y adentrarme en este siniestro puesto avanzado en mitad de ninguna parte.

- Nakamura, será mejor que vayamos armados. En lugares como este nunca se sabe. 
- Recibido comandante.

El aspecto exterior del puesto avanzado no deja lugar a dudas sobre la clase de gente que vamos a encontrar

La Frontera. El límite del espacio habitado por la humanidad. La única razón para sobrepasarla es llegar a dónde nadie ha llegado antes. Visitar de cerca maravillas astronómicas. Encontrar para la humanidad nuevos mundos que colonizar. Aquellos que sobrepasamos la Frontera, lo hacemos empujados por un impulso interior difícil de explicar. Pero la Frontera es un lugar peligroso. En los límites del espacio habitado siempre es más fácil encontrar a los marginados, los fugitivos, los depredadores de las sociedades humanas, que se ocultan aquí entre su última fechoría y la siguiente. Como cazarrecompensas, sé bien de la existencia de estos lugares y más de una vez los he acechado o me he infiltrado en ellos para seguir la pista a un forajido. Pero no significa que me divierta con ello. O que no me corra un sudor frío por la sien cuando estoy a punto de entrar en uno. Hoy solo pasamos por este sistema donde reina la anarquía para comprar las últimas provisiones antes de adentrarnos en el espacio profundo. La organización que controla el pequeño puesto avanzado necesita los créditos de cualquiera que pase por aquí, sea un forajido buscando refugio o un explorador camino del otro extremo de la galaxia. No nos molestarán ni nos harán preguntas indiscretas, pero el resto de personajes que encontremos por aquí, estén de paso como nosotros o usen la estación como base de operaciones para sus fechorías, son otra cuestión. La seguridad local del puesto avanzado protegerá las instalaciones y su personal, normalmente con brutalidad asesina, pero nadie te defenderá si alguien quiere divertirse contigo.

- ¡Por los anillos de Saturno Nakamura!, ¿qué monstruosidad es esa?

La joven mira con aire indiferente la voluminosa pistola que lleva en el cinto, a la altura del muslo derecho.

- Una Cowell .55; su capacidad de parada es tremenda. Yo además uso munición de punta hueca. Puede arrancar un brazo de cuajo... o hacer un agujero del tamaño de un melón.
- Ya veo, ya... de todas formas tiene sus desventajas. Es demasiado voluminosa y pesada, carga poca munición y usa cartuchos convencionales, por lo que no puede usarla en caso de ausencia de oxígeno. Y si el oponente lleva blindaje, la munición de punta hueca será prácticamente inútil.

Mi primer oficial me mira con ojos suspicaces y echa un vistazo al arma que estoy enfundando en ese mismo momento.

- Uso una pistola de agujas. Los proyectiles son de tungsteno, capaces de atravesar la mayoría de los blindajes a corta distancia. Es silenciosa, manejable, con buena cantidad de munición y el mecanismo de aceleración magnética la hace operativa en cualquier entorno. Serví un año en infantería de marina. Al abordar una nave enemiga siempre existe la posibilidad de encontrarte compartimentos despresusrizados. Nunca se sabe en qué condiciones vas a tener que pelear.
- ¿Infantería de marina? Ahora entiendo lo de la espada esa que siempre lleva en el camarote de una nave a otra. Pensaba que era de adorno... o puro esnobismo, como los imperiales, que la llevan como una prenda de vestir aunque no sepan manejarla. Las armas cuerpo a cuerpo se usan cuando el entorno hace peligroso usar armas de proyectiles o explosivos, ¿no es así?
- Veo que se ha fijado en mi espada... En efecto, a veces hay lugares donde es mejor no disparar. Lo cierto es que nunca la he usado, pero siempre la tengo en la nave, por si acaso. Pero no nos demoremos más: compremos las provisiones y salgamos de aquí cuanto antes.
- Hai shireikan
- Al final acabaré aprendiendo japonés...

El tipo que nos atiende en el almacén de aprovisionamiento parece sacado de una holopelícula: cicatriz cruzando la cara, un ojo biónico y una mano reimplantada de alguien menos afortunado. Nos estudia con la mirada mientras transmite las órdenes al automech que comienza a cargar en nuestra bodega las provisiones adquiridas. Está valorando qué tipo de gente somos. Tal vez preguntándose el armamento que oculta la "Astrea" bajos sus anclajes y si merece la pena darle a algún siniestro socio un chivatazo para prepararnos una emboscada cuando salgamos de aquí. Dos guardias de la estación holgazanean en la puerta del almacén, con los subfusiles colgados en bandolera y aspecto peligroso. La mujer nos ha dedicado una mirada rápida al principio y luego ha seguido atendiendo a su holofac, pero el hombretón de los tatuajes en la cara no nos quita ojo.

- Vamos al compartimento de recreo, Nakamura -le susurro a mi colega. Creo que nos conviene aparentar calma y seguridad tomándonos tranquilamente un par de tragos antes de marcharnos de aquí.

El ambiente en el área de recreo es ruidoso y alborotado. La música electrónica estridente está excesivamente alta, algo habitual para dificultar que se escuchen conversaciones ajenas. Flotan por la sala algunos desperdicios que la descuidada clientela de este lugar ha dejado escapar de sus envases para gravedad cero y no hay nadie que los recoja, ni siquiera un automech. La clientela es escasa y la examino de un rápido vistazo: un par de tipos discuten en la barra, medio ebrio uno de ellos; cuatro tripulantes, dos hombres y dos mujeres, están comiendo algo en una mesa en el centro de la sala, riendo y bromeando; un tipo solitario bebe tranquilamente y nos observa desde otra mesa en el extremo de la sala; finalmente dos tipos mantienen una conversación en una de las mesas que hay junto a la entrada. Hago un gesto a Nakamura para sentarnos en otra mesa al otro lado de la entrada y busco sin éxito el holofac de la mesa para pedir las bebidas.

El camarero, un gigante sudoroso en camiseta de tirantes, se acerca para ver qué vamos a tomar: no hay consola holográfica para pedir desde aquí. Por lo que se ve prefieren el viejo sistema de toda la vida. Casi a gritos, pedimos un par de bebidas típicas: pedir ginebra de Centauri o cualquier otra delicatessen llamaría la atención innecesariamente. Mientras el camarero trae la bebida, observo a los tipos que mantienen una tranquila conversación en la mesa de enfrente. Por sus expresiones corporales, parecen estar comentando algo interesante. Y eso pica mi curiosidad. Discretamente saco del cinturón el diminuto micrófono direccional y lo fijo magnéticamente bajo nuestra mesa apuntando a los dos sujetos. Maximizo la ganancia de potencia mientras ajusto la orientación hasta que en el implante subcutáneo de mi oído comienzo a escuchar sus voces con la calidad suficiente como para poder entenderles.

Uno de ellos es de origen imperial. Su fuerte acento y su forma de hablar ampulosa lo delatan. El otro parece un tipo del montón. Podría ser de cualquier sistema de la Federación o de la Alianza. Está claro que pertenecen a la misma tripulación. Están de paso, como nosotros. Agudizo el oído y entre la distorsión del ruido ambiental distingo algunas frases: la nebulosa California, posibles reliquias alienígenas, artefactos de origen desconocido, referencias a un comandante llamado Arcannon. Pero justo cuando la conversación se ponía interesante, un ruido en la barra llama la atención de todos.

Los gritos de los dos individuos que discutían en la barra han crecido por encima incluso de la música. Ahora uno de ellos ha empujado al otro y este retrocede unos pasos, casi perdiendo el magnetismo de sus botas con el suelo. El camarero detiene la música bruscamente y les grita llamándolos a la calma. El tipo delgado desenfunda primero, mientras el otro aún se tambalea intentando mantener el equilibrio. Su arma es una potente pistola láser y el pulso de una fracción de segundo alcanza en la mano izquierda al otro hombre, haciéndola estallar en una nube rosada que llena la estancia de minúsculas gotas de sangre y los restos de sus dedos girando ingrávidos y rebotando por las paredes y el techo. El hombre grita y se agacha llevándose el muñón al pecho, pero logra desenfundar su arma, casualmente una Cowell .55 como la de Nakamura. Noto como retumba mi pecho por el disparo y me llevo la mano a mi oído, que sufre por el sonido amplificado del micrófono direccional bajo la mesa. El tipo de la pistola láser tiene peor suerte que mi oído. El enorme proyectil le impacta en mitad del pecho y le sale por detrás, regando de sangre la pared y lanzándolo por el aire girando sin control cuando sus botas magnéticas se desactivan ante el brutal impacto. No es necesario un segundo disparo: el tipo está listo para la bolsa de plástico. Rebotando en la pared, el techo y luego en el suelo, una bota detiene la deriva del cadáver presionando el cuerpo contra el suelo con firmeza.

Un tiroteo en gravedad cero suele dejar el habitáculo lleno de restos que limpiar flotando sin control

- ¿Qué ha pasado aquí? -dice el guardia de seguridad apuntando al otro tipo con un fusil de asalto mientras sujeta contra el suelo el cadáver.
- El otro desenfundó primero -interviene el barman. Le reventó una mano. Fue una pelea justa.

El guardia de seguridad observa unos segundos al otro tipo, que se incorpora con los dientes apretados sujetándose el muñón en que ahora termina su brazo izquierdo.

- Vale, ragazzo, ve al matasanos y que te mire eso. Las pertenencias del fiambre se las queda la estación. Por las molestias. Y te quiero despegando en una hora. Intenta no volver por aquí en un tiempo, ¿capisci?

El tipo asiente con un gruñido y se larga por la puerta tambaleándose camino de la enfermería. El guardia de seguridad, que por su aspecto y maneras autoritarias parece estar al mando aquí, se dirige ahora a todos los presentes:

- Los demás: se acabó la fiesta por hoy, el bar cierra temprano. -luego se gira al barman mientras comienza a cubrir el cadáver con una bolsa. Pulire questa merda. Presto.

Camino de las Pléyades, con los trajes de vuelo limpios de la sangre del infeliz que hemos visto morir, parece que todo haya sido un mal sueño. Pero no. Ha sido real. Nakamura es la primera en hablar del tema pasado un tiempo.

- No sabía que el láser hacía eso en una persona -comenta por el comunicador.
- Sí, causa heridas terribles y difícilmente reversibles. El aumento de temperatura que el láser genera  en tan poco tiempo provoca la sublimación explosiva del agua contenida en esa zona del cuerpo, y quemaduras en los tejidos aledaños.

Durante un rato Nakamura vuelve a guardar silencio, y sospecho que está más afectada de lo que parece por lo que ha visto. Al cabo de un rato vuelve a iniciar la conversación.

- Cambiando de tema. ¿Pudo escuchar algo de lo que hablaban esos dos?, le vi colocar el micrófono direccional...
- Rumores. Solo rumores. Buscan artefactos desconocidos que podrían tener origen en la zona de la nebulosa California. También mencionaron a un tal Arcannon. Parece ser que está moviendo gente para investigar eso. Vamos de camino justo para allá... he pensado que podríamos contactar con él.
- ¿Se pagan bien esos artefactos?
- Ni idea... pero me intriga más saber lo que son, si es que existen, que ganar dinero con ellos.

Nos aproximamos finalmente a la nebulosa de las Pléyades

Días más tarde, habíamos contactado con el comandante Arcannon y con el comandante Kamzel, alias Erimus One, el del legendario viaje cruzando toda la galaxia. Muchos comandantes hemos terminado uniéndonos a esta investigación tratando de encontrar algunos de estos artefactos, que de momento solo son un rumor. Nuestro viaje a la nebulosa California al final ha sido pospuesto. Dada nuestra situación, se nos encomienda explorar las Pléyades a fondo, en busca de cualquier anomalía o encuentro fuera de lo normal que pudiera sucedernos allí.

Exploramos Celaeno, una estrella blanco azulada de clase B.

Celaeno, en todo su esplendor

Y luego el sistema Maia, donde encontramos un sistema múltiple que incluye un agujero negro. Allí nos encontramos al comandante Tug Speedman en una Lakon Type 6, pero no respondió a ninguna de nuestras comunicaciones.

El agujero negro de Maia fue estudiado intensamente, sin resultados esperanzadores

De nuevo otro agujero negro, esta vez en el sistema HR 1185. Pero tampoco encontramos ninguna otra anomalía ni rastro alguno de artefactos desconocidos.

El espectacular agujero negro del sistema HR 1185 siendo analizado por los sensores de la "Astrea"

Otros sistemas explorados nos dejan algún que otro sobresalto: al saltar a un sistema binario con las estrellas demasiado cercanas, quedamos entre las dos estrellas y las potentes radiaciones comienzan a dañar algunos sistemas. A pesar del mal trago, la vista es espectacular, y mientras nos detenemos a distancia prudencial para que los autorreparadores pongan de nuevo los sistemas a punto, tomamos imágenes con la cámara autónoma.

Un sistema binario con las estrellas muy próximas, un verdadero peligro si al salir del hiperespacio te encuentras entre ambas

De un sistema binario pasamos a otro, aunque menos peligroso. Lo recorremos de arriba a abajo buscando algo fuera de lo normal, pero de nuevo el resultado es negativo.

Este otro sistema binario es más seguro

Finalmente exploramos un sistema totalmente estéril. Una solitaria y joven estrella T Tauri y su disco cirumestelar son lo único que encontramos allí. Pero en ese momento recibimos una comunicación de la zona habitada...

Una joven estrella T Tauri y los restos que la orbitan, que podrían formar planetas dentro de millones de años

- Comandante, un mensaje encriptado entrando.
- Recibido, desencriptando.

PARA: Todos los comandantes en busca del artefacto desconocido
ASUNTO: Contacto establecido
MENSAJE: ¡Atención!: se ha localizado una pista sobre los artefactos de origen desconocido. Ya no son un rumor, sino un hecho. El comandante Wishbend ha detectado un convoy militar de la Federación en el sistema 109 Virginis y ha logrado interceptar sus trasmisiones, que sugieren que está transportando uno. El escáner de carga ha revelado que en efecto es así. El comandante RedWizzard tambien parece haber establecido contacto con otro convoy federal en Timocani. La búsqueda debe centrarse ahora en la zona habitada.

Finalmente, una pista. La Federación sabe algo que nos oculta, y la clave puede estar en esos artefactos. Debemos obtener alguno para examinarlo y descubrir qué hay detrás de todo esto, pero eso significa actuar contra la Federación. Tengo sentimientos encontrados. Por un lado, soy un ciudadano de la Federación, que sabe que la democracia no es un sistema perfecto y que la corrupción es un cáncer del sistema, pero es el menos malo de los sistemas de gobierno. Pero por otro lado, que tu gobierno oculte secretos, experimentos o te engañe en tus propias narices no me sienta bien. Dice un viejo proverbio, "no muerdas la mano que te da de comer". Pero no es menos cierto otro que reza "nadie debe obedecer, a aquél que no merece mandar".

Abandonamos la nebulosa de las Pléyades y volvemos a la civilización

Estamos a tan solo 385 años luz del sistema Solar, y abandonamos la nebulosa de las Pléyades para regresar rápidamente a Una y perparar a la "Fajadora" para investigar esos misteriosos convoyes federales...

lunes, mayo 11

14 Un trocido de historia

FECHA GALÁCTICA: 30 de abril de 3301

La música sube de volumen un par de octavas con un gesto de mi mano. El panel incrustado en el mamparo situado a mi izquierda muestra una onda cambiando de amplitud con cada variación de la melodía, inundando la estancia con una luz de tonalidad azulada. A la pieza le quedan apenas unos segundos, así que espero que termine antes de levantarme.

- Luces

La iluminación me sorprende hiriendo mis ojos: blanca, intensa, repentina.

- ¡Jod...! Maldita luz...

Mientras me calzo las botas magnéticas, tomo nota mental de que tengo que ajustar los parámetros ambientales de fábrica que los de Lakon le programan al camarote del comandante. No obstante, y según mi costumbre, en lugar de caminar me deslizo flotando a la sala común para imprimirme un desayuno rápido: barra de cereales y yogur. Nakamura ya está allí, terminando el suyo.

- ¿Qué tal subteniente?, ¿lista para el viaje de pruebas de la "Astrea"?
- Buenos días comandante. Lista y deseando poner rumbo a lo desconocido. ¿Qué itinerario tiene pensado?

Me giro lentamente flotando en mitad de la sala, mientras mastico la barra de cereales y le sonrío tratando de parecer enigmático. Como respuesta, la joven frunce el ceño y entrecierra sus ojos, convirtiéndolos en dos rendijas minúsculas.

- Bueno, si el destino es secreto al menos dígame la duración estimada. Hay que cargar provisiones, ¿sabe?
- Ejem... claro, claro. Siempre tan eficiente. Pero no se preocupe por las provisiones: con lo que llevamos habrá suficiente. He planeado un viaje corto, de un par de días, para tomarle el pulso a la nave y pensar las posibles mejoras que pueda necesitar.
- Está bien comandante, comenzaré a hacer la revisión rutinaria de los sistemas antes del despegue.

Nakamura abandona la sala acompañada del sonido rítmico característico de sus botas al magnetizar y desmagnetizar alternativamente. Me apresuro a terminar el yogur aspirando con fruición por la pajita, y luego lanzo el envase de plástico vacío en dirección a la pequeña compuerta del colector de residuos. Por supuesto, fallo el lanzamiento y tengo que recogerlo mientras rebota por las paredes sin control. Tras depositarlo directamente en el colector sin más florituras, me dirijo al puente.

Al entrar y colocarme en el asiento no puedo evitar mirar a mi derecha por costumbre, pero Nakamura no está a mi lado. Es una incomodidad que mi copiloto esté en la cubierta inferior. A mi juicio, un defecto de diseño por parte de Lakon.

- ¿Que tal por ahí abajo, subteniente? Este puente partido en dos cubiertas no me termina de gustar, no tenerla a la vista me resulta incómodo.
- Ajá. Ya veo. Bueno... todos los sistemas en orden, comandante.
- Sí... está bien. Protocolo de despegue, Nakamura.

Aquí empezó todo. Un planeta pequeño y azulado a la distancia idónea de una estrella amarilla y cálida.

La Tierra. Solo tres saltos para cubrir la distancia aproximada de cien años luz. Cuestión de minutos con esta nueva nave. Para Nakamura, es toda una sorpresa esta visita. Habíamos estado anteriormente en el Sistema Solar, pero siempre por negocios. Siempre debido a una misión, una recompensa que cobrar. Siempre de paso. Pero hoy visitaremos la cuna de la civilización sin prisas, deteniéndonos a observar los detalles.

- ¿Ha estado alguna vez ahí abajo, Nakamura?
- No, comandante. Pero me gustaría muchísimo -dice con entusiasmo.
- Yo nací justo ahí, en esa península. En la antigüedad allí había un país que llegó a ser un imperio. De ahí la expansión del idioma español que muchos seguimos hablando. Algún día bajaremos ahí. Algún día.
- ¿Y las islas de mis antepasados?, ¿dónde están?
- A esta velocidad orbital, en unos segundos aparecerán por el horizonte. Mira, allí las tienes -digo señalando, aunque Nakamura no puede ver mi precisa indicación desde la cubierta inferior.
- Como me gustaría visitarlas. ¿Sabe si existen todavía los palacios imperiales de hace dos milenios?
- Me temo que la Tierra del siglo treinta y cuatro no conserva prácticamente nada de lo que fue antes de la Tercera Guerra Mundial. La guerra se prolongó desde el 2.040 al 2.050 aproximadamente. La destrucción fue apocalíptica. Cientos de millones de muertos. Miles de especies extintas. El medio ambiente arrasado. Y las enfermedades de la posguerra casi llevaron a la extinción a la humanidad. La construcción de nuevas ciudades llevó décadas, la recuperación medioambiental siglos. Las nuevas ciudades sustituyeron a las viejas y las construcciones actuales poco conservan de lo anterior.

Noto por el comunicador una exclamación ahogada, y yo mismo siento como un escalofrío recorre mi columna vertebral al imaginar la destrucción sin límites a la que se abandonó la humanidad en aquellos oscuros años.

- Pero la humanidad sobrevivió. Y las guerras al menos favorecen los avances tecnológicos. Todo fue mejorando una vez dejamos de matarnos unos a otros y enfocamos nuestra capacidad en mirar hacia las estrellas y...
- Comandante, contacto en los sensores. Es muy grande. La computadora lo identifica como un crucero de batalla de clase Farragut.
- Ah, debe estar estacionado como fuerza de defensa. Vamos a verlo de cerca.

El FNS Thanatos, un enorme crucero de batalla de clase Farragut

Nos aproximamos al behemoth espacial y nuestra nave parece empequeñecer a su lado. Las líneas agresivas de su diseño y el impresionante despliegue de armamento que transporta quitan el aliento. Nos aproximamos aún más para verlo de cerca, y entonces recibimos una comunicación.

El crucero de batalla de clase Farragut nos lanza una advertencia cuando nos aproximamos.

- Atención "Astrea". Aquí el crucero de batalla "Thanatos". No tiene permiso para aproximarse. Por favor, mantenga una distancia superior a los 1000 metros.
- Recibido "Thanatos". Aumentamos distancia.

El crucero de batalla de clase Farragut nos ha enviado una advertencia seria, así que será mejor que cumplamos sus demandas. Conozco bien el protocolo militar: si seguimos aproximándonos abrirán fuego contra nosotros. Sin contemplaciones.

- Eso ha sido un poco rudo, ¿no le parece comandante?

La voz de Nakamura parece destilar cierto rencor o enfado. La imagino con el ceño fruncido mirando fijamente al "Thanatos", como si pudiera fundirlo con la mirada. Ciertamente me molesta esta separación del puente en dos cubiertas. En la Vulture que hemos comprado recientemente el asiento del copiloto va detrás, pero al menos puedo hacer girar la silla...

- Deben estar hasta las narices de curiosos, Nakamura. No lo tomemos en cuenta. Vámonos a la Luna.

La Luna, la vieja compañera del planeta de origen de la especie humana

La superficie lunar parece virgen desde la órbita, pero en realidad es objeto de explotación, sede de la industria pesada trasladada desde la Tierra y tiene una colonia permanente subterránea desde hace más de mil años.

- Aquí fue donde la humanidad por primera vez puso el pie en otro cuerpo celeste distinto de la Tierra, con medios rudimentarios y grandes riesgos.
- ¿Se pueden visitar esos primeros lugares de exploración espacial humana?
- He oído que hay un museo dedicado a los pioneros de la exploración espacial... así que quizá sea posible. En cuando podamos buscaremos una oportunidad para bajar a comprobarlo. Ahora vayamos a ver algo increíble.

A pesar de la terraformación, Marte sigue mostrando una tonalidad rojiza en parte de su superficie

Marte. El planeta rojo. O al menos antes lo llamaban así. Ahora es otro mundo azulado con condiciones ambientales similares a las de la Tierra.

- No te lo creerás, pero antes era un desierto de color rojo. En el año 2.170 hubo un primer intento de terraformación, tan solo ochenta años después de establecer una primera base allí. Fue un fracaso. Hubo que esperar un siglo para que el segundo intento funcionara.
- Aún se ve rojo en algunas partes...
- Sí, no es demasiado fértil, y toda la flora y fauna ha sido importada, pero al menos la vida ha arraigado ahí abajo y se puede vivir en el exterior sin suplemento de oxígeno. Aunque a veces uno desearía que algunos de los que viven ahí abajo se ahogaran...
- No le entiendo comandante...
- Bueno, cuando la Tierra todavía estaba arrasada tras la guerra, Marte y su programa de terraformación atrajo toda la atención de los ricos y los poderosos. Las corporaciones que pudieron permitírselo compraron grandes parcelas y muchas movieron sus órganos administrativos y residenciales allí. Así que ahí abajo hay muchas personas poderosas de las principales megacorporaciones de la Federación. No es un secreto que a veces sus decisiones tienen sospechosamente un eco directo en la política de la Federación... no sé si me entiendes.
- Entiendo, comandante. La corrupción es un cáncer en la Federeción, ya se lo he dicho más de una vez. A veces me pregunto si no sería mejor servir al Emperador...
- Sí, claro, y aceptar la esclavitud, algo que la humanidad abolió hace más de un milenio. Bueno, mejor no discutamos de política. Atraquemos en Mars High, quiero enseñarle cómo las gastan por aquí los marcianos.

La estación Mars High es lujosa y llena de vegetación

En cuanto uno entra en la estación Mars High se da cuenta de que no es como las demás. Por fuera es una estación Orbis como cualquier otra, pero en su interior está construida con todo lujo y cuidado en el ámbito estético. Jardines e hileras de palmeras adornan los muelles de atraque y todo da una sensación de lujo y tranquilidad. Y los precios de los restaurantes son más altos que el nivel de radiación de de una estrella de neutrones.

Saturno y sus anillos

Tras la carísima comida en el restaurante John Carter, reemprendemos nuestro camino en dirección a los gigantes gaseosos: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Todos estos titanes del Sistema Solar tienen un anillo de material orbitándolos. Incluso Júpiter tiene un débil anillo de rocas de hielo, apenas visible. Pero sin duda, los más espectaculares son los anillos de Saturno. Uno entiende el sobrenombre de Joya del Sistema Solar que los primeros exploradores le otorgaron.

El planeta enano Plutón y su satélite principal Caronte

Y ya nos acercamos a los últimos cuerpos celestes del sistema. Plutón no tiene categoría de planeta, se le considera un planeta enano, y ni siquiera comparte similitud orbital con el resto de planetas. Su órbita es excéntrica e inclinada al plano de la eclíptica, más parecida a la de un cometa, lo que hace que en ocasiones esté más cerca del sol que Neptuno, por ejemplo.

- ¿Comandante?
- Adelante, Nakamura.
- Tengo una lectura extraña. Rumbo 35:-15
- Recibido. Cambiando rumbo.

Giro la nave treinta y cinco grados a estribor y bajo el morro quince grados, enfocando con los sensores de la nave el contacto. En efecto, allí está. Es una señal muy débil, de un objeto situado a más de dos millones trescientos mil segundos luz. Es decir, a casi 0,07 años luz. Paso el sonido a los altavoces del puente.

- ¿Es eso una comunicación de radio, Nakamura?
- No lo sé comandante, parece muy débil y con interferencias.
- Nos llevará cerca de treinta minutos llegar hasta allí. Vamos a investigar.

Conforme nos acercamos, la señal de radio es más intensa. Parece emitir algún tipo de mensaje. Sin duda son voces humanas. ¿Será alguien en peligro?, ¿una señal de auxilio?

Una vieja sonda espacial, a unos 500.000 millones de kilómetros de la Tierra, unas 3300 Unidades Astronómicas

Al final, encontramos un trocito de historia de la humanidad flotando solitario en el espacio, incansable en su eterno viaje por el espacio interestelar. La computadora lo identifica como la sonda Voyager 2, lanzada en el año 1977 por una agencia espacial de uno de los viejos países pioneros de la exploración espacial. Llevaba un rudimentario sistema de comunicaciones y un ingenuo mensaje bienintencionado para cualquier entidad extraterrestre que lo pudiera encontrar.

La rudimentaria sonda, equipada con lo que en aquella época era la más alta tecnología

- Comandante... esto es pura historia.
- Sí... parece increíble que aún siga vagando por el espacio. Aunque su función ya ha quedado obsoleta. Poco más de ciento veinte años después de su lanzamiento se descubrió la forma de acceder al hiperespacio. En poco tiempo se enviaron sondas a Alfa Centauri, Tau Ceti y todos los sistemas vecinos...

A pesar de haber pasado casi 1.324 años, no se ven muchos desperfectos, salvo en la placa de identificación...

Un examen cercano con la cámara autónoma revela el disco de oro con los mensajes de la Tierra, unas rudimentarias coordenadas de localización de nuestro planeta natal, dibujos de unos seres humanos a escala con el de la sonda... y la placa con el nombre de la propia sonda. Curiosamente, algún impacto de micrometeoritos ha dañado esa parte y tan solo se lee "V       G E R". Trato de recordar de qué me suena eso...